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A cien años de la Reforma Universitaria

Se cumplen 100 años de la Reforma Universitaria que encabezaron estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba. El movimiento político logró enfrentar a las estructuras de la universidad para democratizarla.

 

La Reforma Universitaria de 1918 fue el inicio de un movimiento políticocultural que permitió democratizar la universidad y otorgarle un carácter científico. Fue un hecho histórico que a través de la organización estudiantil tuvo proyección en Argentina y en el resto de Latinoamérica.

En 1917 había tres universidades nacionales –la Universidad de Córdoba, de Buenos Aires y de La Plata– y dos universidades provinciales –la Universidad de Tucumán y de Santa Fe–, cada una con un origen diferente. La Universidad

 

de Córdoba, creada en 1613, llevaba la marca clerical de su fundación jesuítica.


A través de la Ley Avellaneda el Poder Ejecutivo tenía la potestad de modificar estatutos y de nombrar profesores, mientras que la administración universitaria era manejada por órganos compuestos por miembros vitalicios. En Córdoba la vida universitaria estaba manejada por la Corda Frates, una tertulia de 12 caballeros católicos conservadores.

 

El Manifiesto Liminar que produjo el movimiento estudiantil cobró valor en un contexto de cambios políticos y sociales que se vivían en todo el país. La ley Saénz Peña, el avance del movimiento obrero, las ideas socialistas de las corrientes inmigratorias, influyeron en una juventud universitaria de Córdoba que se manifestó en contra de una educación escolástica, encerrada en sí misma.

 

La Reforma Universitaria que se concretó en junio de 1918 consagró la autonomía universitaria, el cogobierno (participación de profesores, estudiantes y egresados en el gobierno universitario), la libertad de cátedra, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras, los concursos de oposición y la gratuidad de la enseñanza.


Además de las reformas académicas el movimiento puso en cuestión el papel de la universidad y su vínculo con las problemáticas sociales, entendiendo que es parte de la sociedad y que debe ser abierta e inclusiva a todos los sectores. Sus impulsores fueron jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba e integrantes de la Federación Universitaria de Córdoba, convencidos del cambio que tenía que generarse. Ellos eran Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, Gumensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Ángel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende y Ernesto Garzón.

 

 

La juventud argentina de Córdoba a los hombres libres de sud América


Fragmento del Manifiesto de la Federación Universitaria de Córdoba – 1918

 

Hombres de una república libre, acabamos de romper la última cadena que en pleno siglo XX nos ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resulto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan. Creemos no equivocarnos, las resonancias del corazón nos lo advierten: estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana.

 

La rebeldía estalla ahora en Córdoba y es violenta, porque aquí los tiranos se habían ensoberbecido y porque era necesario borrar para siempre el recuerdo de los contrarevolucionarios de Mayo. Las universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los mediocres, la renta de los ignorantes, la hospitalización segura de los inválidos y -lo que es peor aún- el lugar en donde todas las formas de tiranizar y de insensibilizar hallaron la cátedra que las dictara. Las universidades han llegado a ser así el fiel reflejo de estas sociedades decadentes que se empeñan en ofrecer el triste espectáculo de una inmovilidad senil. Por eso es que la Ciencia, frente a estas casas mudas y cerradas, pasa silenciosa o entra mutilada y grotesca al servicio burocrático.


Cuando en un rapto fugaz abre sus puertas a los altos espíritus es para arrepentirse luego y hacerles imposible la vida en su recinto. Por eso es que, dentro de semejante régimen, las fuerzas naturales llevan a mediocrizar la enseñanza, y el ensanchamiento vital de los organismos universitarios no es el fruto del desarrollo orgánico, sino el aliento de la periodicidad revolucionaria.

 

Nuestro régimen universitario -aún el más reciente- es anacrónico. Está fundado sobre una especie del derecho divino: el derecho divino del profesorado universitario. Se crea a sí mismo. En él nace y en él muere. Mantiene un alejamiento olímpico. La Federación Universitaria de Córdoba se alza para luchar contra este régimen y entiende que en ello le va la vida. Reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes. El concepto de Autoridad que corresponde y acompaña a un director o a un maestro en un hogar de estudiantes universitarios, no solo puede apoyarse en la fuerza de disciplinas extrañas a la substancia misma de los estudios. La autoridad en un hogar de estudiantes, no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: Enseñando. Si no existe una vinculación espiritual entre el que enseña y el que aprende, toda enseñanza es hostil y de consiguiente infecunda. Toda la educación es una larga obra de amor a los que aprenden. (…) 21 de junio de 1918

 

 

Enrique F. Barros, Horacio Valdés, Ismael C. Bordabehere, presidente. Gurmensindo Sayago, Alfredo Castellanos, Luis M. Méndez, Jorge L. Bazante, Ceferino Garzón Maceda, Julio Molina, Carlos Suárez Pinto, Emilio R. Biagosch, Angel J. Nigro, Natalio J. Saibene, Antonio Medina Allende, Ernesto Garzón.


El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres. Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en dos grandes grupos:

-Los VPH “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

-Los VPH “de alto riesgo oncogénico” son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. También pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son menos usuales. Los varones tienen la misma capacidad de contagio que una mujer. El virus se transmite por contacto sexual.