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Donar mejora la calidad de vida

 

“Cada donante permite seguir viviendo o mejorar la calidad de vida de más de siete personas”

 

ENTREVISTA. Conocer qué implica la donación y el trasplante de órganos y tejidos posibilita multiplicar el mensaje a miles de personas y desterrar mitos. Marcial Angos, director del E.CO.D.A.I.C., amplía la información para saber de qué hablamos.

 

El trasplante de órganos es un proceso complejo que lleva numerosas etapas a cargo de diferentes especialistas. Marcial Angos es médico y Director Ejecutivo del Ente Coordinador de Ablación e Implantes de la Provincia de Córdoba (E.CO.D.A.I.C.), participa y desarrolla todo lo referido a la donación y el trasplante de órganos. Esto incluye desde la detección de un posible donante hasta la procuración y el trasplante propiamente dicho.

La institución funciona desde 1988 y hoy trabajan 45 personas entre personal administrativo, técnicos, enfermeros, médicos, difusores, trabajadores sociales, psicólogos, diseñadores, entre otros especialistas, y de manera indirecta muchas personas más. Angos forma parte de la institución desde 1993 y en diálogo con Ser Solidario habló sobre la importancia de que cada vez más personas sean donantes y puedan mejorar la calidad de vida de miles de personas que esperan un órgano o un tejido.

 

¿Cómo se inicia el proceso de donación y trasplante?

 

El proceso arranca con la detección de un potencial donante, que es aquella persona que fallece en condición de muerte cerebral o en condición de parada cardíaca, y de la cual obtenemos órganos y tejidos para trasplantes. Los donantes están en las clínicas, sanatorios y hospitales de la provincia de Córdoba. Los trasplantes se realizan con órganos y esos órganos provienen de las personas que fallecen y que en vida manifestaron afirmativamente que eran donantes de órganos y tejidos. El primer punto es la detección de esa persona fallecida y el diagnóstico de muerte en base a un protocolo con criterios neurológicos. Como coordinadores de trasplantes tenemos que respetar todos los procesos y protocolos que están institucionalizados a nivel nacional. Cada una de las etapas que desarrollamos en un proceso de donación y trasplante está avalado por una resolución ministerial del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI). Cada punto está totalmente escrito y establecido, avalado por resoluciones y englobado en el marco de la Ley 24193 de trasplante. De este modo, establecemos si esa persona que fallece puede ser donante de órganos, de tejidos o ambos. O si hay alguna contraindicación que impida o que le impida a esa persona ser donante de esos órganos. Es para evitar que se trasmita alguna enfermedad del donante al receptor. En base a esos criterios médicos establecemos si la persona fallecida puede ser donante y si los órganos y tejidos de esa persona que falleció pueden ser todos donados o solo alguno en particular. En base a eso se realizan una serie de procedimientos para distribuir esos órganos al receptor más adecuado a nivel nacional.

 

¿Cómo se hace la selección de órganos?

 

Los órganos se seleccionan en base al grupo sanguíneo, compatibilidad de tamaño y antropométrica, que significa que una persona de 80 kilos no puede donar un órgano a un receptor que pesa 20 kilos, por ejemplo. Por eso es muy difícil que un donante adulto pueda donar un órgano para un receptor pediátrico, por una cuestión de tamaño. Después incide otro sistema de laboratorio más complejo que es el sistema HLA dirigido al trasplante de riñón. Mientras más compatibilidad haya entre el donante y el receptor, mayor probabilidad de éxito tiene ese trasplante, porque el principal riesgo del trasplante es el rechazo que puede darse en cualquier etapa del proceso. Nosotros evaluamos órganos y tejidos.

 

¿De qué manera se distribuyen los órganos y tejidos que se donan?

 

Los criterios de distribución están establecidos de antemano. No se puede asignar cualquier órgano a cualquier persona, no se puede digitar la distribución. Es una de las principales fortalezas que nos da el sistema para hablar de muchos mitos sobre los órganos. Hay criterios cargados en un sistema informático que no se pueden violar. De acuerdo a las características de cada donante cargamos los datos en el sistema informático y automáticamente se buscan los receptores más adecuados de acuerdo a los criterios que se colocaron. Son criterios médicos establecidos por las sociedades científicas que realizan trasplantes. Además, son criterios que están avalados por una resolución escrita de antemano. No se puede modificar un requisito para un donante particular. De cada donante hay una lista de distribución de cada órgano y cada órgano va al receptor más adecuado.

 

¿Quién es el receptor más adecuado?

 

Los receptores dependen de la condición clínica en que se encuentren. Hay personas que están en lista de emergencia nacional que necesitan recibir un órgano en un tiempo determinado para seguir viviendo. Un 30 por ciento de los pacientes que está en lista de espera fallece esperando.

 

 

 

Mientras más compatibilidad haya entre el donante y el receptor,

mayor probabilidad de éxito tiene ese trasplante.

El principal riesgo del trasplante es el rechazo

 

 


¿En qué radica la importancia de este sistema?

 

Lo importante de todo este sistema de donación y trasplante es que a través de la donación de órganos se permite seguir viviendo o mejorar la calidad de vida a más de siete personas. De un donante está el corazón, los pulmones, el hígado se puede particionar y trasplantar en dos personas, los riñones, el páncreas y el intestino. Si sumamos la córnea y las piezas óseas, son más los posibles receptores. Es importante la solidaridad de una persona que decidió ser donante, es salvar la vida y mejorar la calidad de vida a más de 10 personas. La etapa de la extracción de órganos es un proceso complejo. Si es un donante multiorgánico y multitejidos coordinamos el accionar de muchos equipos simultáneamente.

 

¿Qué rol tiene la familia del donante?

 

En las diferentes etapas también se entrevista a la familia para conocer el destino de los órganos. La persona mayor de 18 años que no se haya manifestado en contra de la donación de órganos se presume que es un potencial donante, pero no significa que sea obligatoriamente donante. Si la persona que fallece se manifestó en vida es donante. Pero eso pasa en menos del 10 por ciento de la población. En el resto de los casos se le pregunta a la familia presente, en un momento muy difícil, de mucho dolor. Pero no hay otro momento y tenés que preguntarle cuál era la decisión de la persona fallecida respecto al destino de sus órganos. Después viene la logística y el proceso para extraer los órganos y finalmente el trasplante.

 

Nota del editor: Al momento de realizarse esta entrevista no se había sancionado todavía la Ley Justina, que establece que toda persona mayor de edad que no haya expresado su negativa a la donación de órganos será tratada como donante.

 

¿Cuánto dura el proceso de donación y trasplante?

 

Desde que se dispara la alarma hasta que hay un potencial donante y se realiza el trasplante pasan más de 24 horas. Es un proceso largo porque cada una de las etapas dentro de sus regulaciones lleva mínimamente seis horas. Participan más de 150 personas y ahí el médico es el último eslabón de la cadena.

 

Frente a la falta de información se habla mucho de tráfico de órganos. ¿De qué manera se desmitifica eso?

 

Hay tres cosas que desmitifican esto. El tiempo que puede transcurrir entre la extracción de un órgano y el trasplante. La cantidad de gente que participa y todos los criterios que están establecidos por ley y los criterios de rechazo. Es muy difícil que exista el tráfico.

 


E.CO.D.A.I.C. es el ente jurisdiccional que se dedica a controlar la actividad de la donación de órganos y tejidos por trasplante y toda la actividad trasplantológica de la provincia de Córdoba. Trabaja articuladamente con el INCUCAI y con los diferentes entes de todo el país.

 

 

Multiplicar es el mensaje

 

Uno de los ejes de trabajo del E.CO.D.A.I.C. es la difusión de información y capacitación sobre la temática. Para ello articula con diferentes organizaciones e instituciones públicas y privadas. Principalmente se realizan capacitaciones a equipos de salud, y también a comunicadores, periodistas, entes del Estado, fundaciones, entre otros, dando apoyo a diversas acciones y brindando material.

 

Uno de estos trabajos son las instancias pedagógicas que la entidad realiza con la Universidad Nacional de Córdoba y con la Universidad Católica de Córdoba a través de diferentes módulos y cátedras de la Facultad de Medicina, de la Facultad de Odontología y de la Escuela de Enfermería. También brinda talleres para promotores voluntarios en la Cruz Roja Argentina. “Creemos que cualquier persona que tenga la voluntad de informarse sobre la temática se tiene que formar. Hay que ser muy responsable a la hora de difundir esta problemática”, dijo la Licenciada en Comunicación Social, Paula Colella, responsable del área de Comunicación de E.CO.D.A.I.C.

 

En 2014 se firmó un convenio con el Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba para trabajar de manera transversal con los docentes de escuelas secundarias. “Nosotros aprendemos mucho de ellos. Es un ida y vuelta muy interesante y enriquecedor al formar a formadores. Es muy interesante porque esa docente que se capacita este año va tener un grupo y el año que viene otro, y de este modo se multiplica el mensaje”, comentó Colella.





El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres. Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en dos grandes grupos:

-Los VPH “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

-Los VPH “de alto riesgo oncogénico” son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. También pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son menos usuales. Los varones tienen la misma capacidad de contagio que una mujer. El virus se transmite por contacto sexual.