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“Nadie te enseña a ser jubilado”

 

El Programa Projubileo se afianza como una propuesta para el bienestar de los trabajadores jubilados y para los que están camino a esa etapa de la vida. En 2017 el Projubileo tuvo 70 asistentes. Ser Solidario dialogó con el Dr. Ricardo Iacub, responsable del Programa.

 

“Fue un año particularmente rico. El Programa se consolida. En el primer encuentro de 2017 compartimos la experiencia del grupo anterior que contó por qué había que hacer este curso. La gente quedó muy impactada porque nadie te puede convencer más que quien lo hizo”, dijo Ricardo Iacub, profesional a cargo del Programa Projubileo que lleva

adelante la Obra Social del Personal de Luz y Fuerza de Córdoba (OSPLYFC).


En aquella oportunidad los afiliados contaron su experiencia a los nuevos integrantes del Programa: cómo aprendieron a hacerse nuevos amigos, a no ser abuelo las 24 horas del día, a pasarla bien, a dedicarse a sí mismos.


En su cuarta edición 70 personas participaron en los encuentros y los talleres. En los grupos hay una identidad que se alza como bandera: “Son grupos muy lindos y eso programa projubileo tiene que ver con la historia de Luz y Fuerza: hay una identidad. Esto se siente en el compromiso”, dijo Iacub.

 

¿Qué es lo que más les cuesta a las personas que se están por jubilar?


Quizás no es lo que más les cuesta, pero ocurre mucho y es que los varones no pueden dejar de despertarse a las cinco de la mañana, por la impregnación de una rutina laboral. Creo que el empleado lucifuercista, al jubilarse, extraña mucho esa familia, que por suerte no se pierde del todo, y ese es uno de los grandes logros a diferencia de la mayoría de los empleos, que se disgregan y se pierden. La dificultad es perder a los compañeros: ese espacio de reunión que significaba el trabajo, no sólo ir a laburar sino encontrase en el espacio de mate. A veces las dificultades están en ver qué proyecto hacer a posteriori, cómo encarar la vida sin ese caudal de tiempo que lleva el trabajo. Son los temas que más trabajamos dentro de un entorno sobre lo que significa tener cierta edad, dejar de trabajar y ser un adulto mayor.


Es una nueva etapa de la vida…


Claro. También es encontrarte con un cambio de etapa donde el Programa permite pensar qué significan los vínculos, tener un hijo que es un adulto también, con el que tenés que confrontar de otra manera, qué significa volver a tu casa y estar con tu pareja, qué significa la sexualidad, el amor, el tiempo libre, la memoria. También despejamos muchos temores. Por eso viene un médico para pensar lo que es la prevención. Tratamos siempre de poner el oído en lo que la gente pueda necesitar, para que la persona no tenga que hacer este esfuerzo solo, que a veces no llega a ningún lado porque nadie te enseña a ser mayor, nadie te enseña a ser jubilado, nadie te enseña nada, das por supuesto que la vida va y tenés que acostumbraste.


¿El Programa también da un grupo de pertenencia?


Totalmente. Hay mucha gente que te dice que acá descubrió un grupo. Eso a mí me llama la atención porque no es lo mismo un compañero a un grupo. Porque los compañeros a veces funcionan en el ámbito del trabajoy fuera del trabajo no se van a visitar. Creo que esto es una experiencia de aprendizaje. Pensar que a veces la persona que trabajó toda su vida no tuvo un espacio donde ir a aprender cosas que tienen que ver con la vida y al mismo tiempo pensar, discutir, debatir, que su palabra sea escuchada, que ellos mismos se entrelacen en nuevos conocimientos. Hubo situaciones muy lindas.


¿Hay experiencias de este tipo en otras obras sociales?


Esto no se hace en otro lado. Estas experiencias son solamente europeas, de países escandinavos, donde la gente tiene este lujo de poder pensar y al mismo tiempo este factor preventivo. Hoy la única forma de reducir la patología que puede generar la jubilación es ésta. No hay otro método. Estamos siguiendo normas internacionales sobre cómo se trabaja, cuánto tiempo, cómo se hace para que la gente pueda llevar a buen término este proyecto.


¿Cuáles son las demandas de los afiliados respecto al Programa?


Lo que más les gusta es el viaje. Es muy divertido. Es un escenario nuevo para ellos. Yo te diría que a la mayoría de los argentinos si les decís qué esperaría de esto, no esperaría nada, porque todavía es muy novedoso. Es una práctica que se produce acá y en pocas instituciones del país. Vemos que la gente se siente honrada. Están sorprendidos y agradecidos por lo que pasa. Nos mantienen al tanto de cómo está su vida. Nos preocupamos si hubo alguna enfermedad o situación de malestar que hayan tenido para acompañarlos por lo menos preguntándoles qué pasó y cómo están. Uno ve que andan mejor. Es notorio.


Habrá quienes no pueden ir por diferentes razones. ¿Qué les diría a esas personas?


Yo le diría que no se lo pierdan porque la gente que no viene no sabe lo que se pierde. Cómo le cuento yo que todas estas cosas te pueden cambiar la vida. Mucha gente me dijo que no imaginaba que podía aprender de esto. Por un lado, está el aprendizaje y por otro está la gente, el encontrarse en esta etapa de la vida, a diferencia de cuando estabas a full, con los hijos, la casa. Ahora estás mirando la vida desde otro lugar y también se necesita orientación. Antes todo era deber: casarte, tener hijos, progresar. Estaba todo muy orientado y si te desorientabas te juzgaban. Ahora tenés la cancha libre. Podes hacer el gol o quedarte en tu casa. Nosotros los invitamos a encontrar el camino. Hay miles de historias de personas que se encontraron con que no estaban más sus hijos y con este grupo se dieron cuenta de que tenían posibilidades, que podían viajar, divertirse, solucionar cosas. Nosotros invitamos a que la persona aumente las posibilidades que tiene de vivir bien. Creemos que esto es posible.





El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres. Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en dos grandes grupos:

-Los VPH “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

-Los VPH “de alto riesgo oncogénico” son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. También pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son menos usuales. Los varones tienen la misma capacidad de contagio que una mujer. El virus se transmite por contacto sexual.