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Con acento en la comunicación


La comunicación asertiva es una de las temáticas que se aborda en los talleres del Programa de Asesoramiento y Prevención de Adicciones que realiza la Obra Social. En la entrevista con la Lic. en Psicología, Valeria Putero Baravalle, conocemos más sobre el tema.

Prevenir es una manera de anticiparse a la problemática de la adicciones, antes de que se instale”, dijo Valeria Putero Baravalle, Psicóloga especialista en el abordaje familiar sistémico de adicciones e integrante de la Fundación Asistencia en Desórdenes de la Conducta. Desde ese espacio trabaja con un modelo asistencial de acompañamiento y asesoramiento de personas y familias con adicciones y trastornos de la personalidad. Además, Baravalle forma parte del equipo que realiza los talleres que se dictan en el marco del Programa de Asesoramiento y Prevención en

Adicciones que lleva adelante la Obra Social del Personal de Luz y Fuerza de Córdoba (OSPLYFC) junto a la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) y la Fundación. Ser Solidario entrevistó a la especialista sobre uno de los temas que se desarrollan durante los encuentros del programa preventivo: la comunicación asertiva.

 

El Programa de Prevención y Asesoramiento en Adiciones consiste en talleres de asistencia, capacitación y prevención del consumo problemático de drogas y conductas adictivas (como el juego, el sexo, el alcohol, entre otras) en la ciudad de Córdoba, Pilar y Río Cuarto. Está destinado a los afiliados de la OSPLYFC y en sus diferentes etapas ha recorrido los lugares de trabajo para promover la concientización de los trabajadores, la prevención y la multiplicación del mensaje a través de esos talleres.

 

¿Cómo es el abordaje preventivo que realizan?

 

Uno de los pilares centrales para poder anticipar esta problemática tiene que ver con la prevención. Cuando se instala la adicción, si bien no hay que descartar el poder adictivo que tienen las distintas sustancias, hay que saber que esto se da en una situación en la que la persona la necesita. La adicción tiene una funcionalidad para el individuo. Prevenir, en este sentido, es anticiparnos a la problemática para hacer un abordaje asistencial. De esta manera, los talleres y campañas que desarrollamos en instituciones o empresas son para anticiparnos a la instalación de esta enfermedad, focalizándonos en factores de riesgo y en factores protectores que hacen que las personas sean menos vulnerables a este tipo de enfermedades como son las adicciones.

 

¿En qué factores hay que focalizar?

 

Uno de los grandes factores que uno ve en la práctica clínica se relaciona con la  disfuncionalidad de los pacientes a la hora de poder gestionar una comunicación asertiva. Hay muchas dificultades en el manejo emocional a la hora de resolver conflictos y poner límites personales. Se ven personas con baja estima, poca autonomía y posibilidad de asumir responsabilidades. En esto, tener la habilidad de la comunicación es algo que la persona puede desarrollar para incorporar herramientas y recursos. Es central ya que la comunicación atraviesa toda la vida de una persona.

 

¿Cómo se trabaja la comunicación asertiva?

 

Dentro de la comunicación asertiva podemos focalizar en tres aspectos: la validación, los límites personales y la resolución de conflictos. Que la persona logre incorporar estas herramientas y habilidades, es empezar a tener un registro de las propias necesidades, reconocer los propios pensamientos, asumir las propias responsabilidades y derechos, y anticipar o reconocer los derechos del otro. Es un equilibrio entre distintos estilos de comunicación de tipo pasivo o agresivo. En un extremo pasivo hay mucha dificultad en reconocer o expresar lo que realmente se necesita: la persona no tiene habilidades para enfrentar los conflictos, tiene dificultad a la hora de poner límites personales y validar sus propias emociones. Hay otro tipo de comunicación que tiene rasgos más agresivos, en donde no hay registro del otro, hay una prioridad en el reconocimiento de las propias necesidades de satisfacción personal y no se respetan los límites y necesidades del otro, se generan conflictos y dificultades a la hora de las relaciones interpersonales. En la asistencia en adicciones nos encontramos con estos estilos de comunicación extrema. Anticiparnos y prevenir sería proveer a las personas de recursos para usar herramientas como la asertividad.

 

¿En qué ámbitos se pueden trabajar estos recursos?

 

Uno de los espacios de primera socialización tiene que ver con la familia y es uno de los ámbitos donde el niño aprende a incorporar habilidades de comunicación. Es uno de los espacios centrales a la hora de pensar en la prevención en adicciones. Es necesario proponer espacios de psico-educación y espacios donde se le dé a la familia la posibilidad de reflexionar sobre sus estilos de comunicación o autoridad, para que la familia empiece a gestionar estas habilidades en los niños o los adolescentes. Recomiendo hacerlo en edades tempranas. En jardín, primaria, secundaria, en talleres de familia y de habilidades sociales para niños. También se puede abordar en la adultez, trabajar en grupo o individualmente.

 

¿Cuáles son los factores protectores para una comunicación asertiva?

 

 

Los factores protectores son distintos recursos que la persona tiene y lo hacen menos vulnerable a la exposición o a la oferta de consumo. Dentro de estos factores personales uno de los más importantes tiene que ver con la comunicación asertiva, para que haya una comunicación efectiva. En las relaciones interpersonales también está la habilidad de la validación, donde se apunta a que la persona tenga mayor registro de sus estados emocionales. Significa reconocer qué es lo que siente y piensa, y poder valorar su propia conducta y reconocer sus estados emocionales. Esta habilidad se ve muy deteriorada cuando hay consumo, o historias personales o familiares donde hay poco registro de las emociones y hay muy pocas habilidades de regulación emocional, sumado a la intolerancia y la frustración. También nos referimos a la empatía o validación para conectarse y reconocer la emocionalidad del otro, sin necesidad de estar de acuerdo. Es una habilidad que se desarrolla desde los primeros años de vida y después se puede ir trabajando en la adolescencia o en la adultez. Otro recurso que se ve muy lastimado con el consumo tiene que ver con los límites personales: la capacidad de reconocer hasta dónde puedo acompañar al otro. En las adicciones ya instaladas se ven extremos: personas que no tienen reconocimiento de los límites personales y de la necesitad del otro.


 

Hay muy poco conocimiento y mucho estigma social en adicciones por lo que, la cuestión asistencial es importante. Cuando la familia o el paciente llega a pedir ayuda, la enfermedad ha generado muchas consecuencias negativas. La Licenciada en Psicología, Valeria Putero Baravalle, explicó que su trabajo es el asesoramiento y el diseño, junto con las familias, sobre cómo acompañar el proceso de recuperación de un paciente.

 

“La familia también entra en un proceso de tratamiento en donde se los acompaña con la psico-educación y el conocimiento de la enfermedad para que ellos puedan tomar dimensión y conciencia de lo que es la dinámica codependiente familiar. De este modo se busca incorporar herramientas, habilidades y recursos para acompañar el proceso del paciente y a la vez tener un proceso de recuperación familiar. Porque la familia también se ve envuelta en una dinámica disfuncional que requiere atención y asesoramiento.

 

“Hay un aumento de las adicciones en la adolescencia, hay una mayor demanda y una naturalización del consumo en la familia. En estos ámbitos donde se promueve el consumo y donde se consume, aumenta el factor de riesgo y la posibilidad de que esto aparezca en los hijos. La naturalización del consumo de alcohol es una de las problemáticas que más está aumentando en la adolescencia”.

 

“El abordaje que se hace en la Obra Social apunta a esto: por un lado, prevenir las edades más tempranas donde hay crecimiento del consumo y por otro lado en las edades adultas, que las personas tengan recursos para empezar a reconocer la enfermedad. Lo que se ve es que hasta que la adicción no está instalada no se busca ayuda. Entonces, prevenir es anticiparnos a esta problemática, ayudar, desmitificar lo que es la enfermedad de la adicción y dar recursos para reconocerla y ver de qué manera abordarla”, dijo Baravalle.




El Vi
rus
del Pap
iloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres. Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en dos grandes grupos:

-Los VPH “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

-Los VPH “de alto riesgo oncogénico” son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. También pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son menos usuales. Los varones tienen la misma capacidad de contagio que una mujer. El virus se transmite por contacto sexual.