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“Aprendí a comer bien”

 

La afiliada María Eva Gregorutti asiste al Programa Soporte al Autocuidado. Con diagnóstico de diabetes, sobrepeso y obesidad, adquirió nuevas maneras de cuidar su salud.

 

 

 

Fue una sorpresa para María Eva Gregorutti. En 2013 se hizo un chequeo médico que dio como resultado que tenía diabetes, hipertensión y una obesidad elevada. La Doctora Analía Moreno, Médica Clínica de la Obra Social del Personal de Luz y Fuerza de Córdoba (OSPLYFC), la derivó a una nutricionista, que para ese entonces era la Dra Soledad Vildoza. María Eva pesaba 157 kilos y tenía una vida sedentaria. Hoy lleva tres años en el programa y logró bajar 43 kilos. “Para mí es un logro, me saqué una persona de encima”, dijo la afiliada.

“Me detectaron obesidad, diabetes e hipertensión en un análisis de rutina. Yo fui para hacerme un chequeo y me salió todo eso. Fue una sorpresa y un susto, sobre todo cuando me dijeron diabetes, porque en mi familia no hay antecedentes de diabetes. Pero me parece que no tiene mucho que ver, sino que es la calidad de vida que uno lleva lo que importa”, contó María Eva.


Durante ese tiempo la OSPLYFC puso en funcionamiento el Programa Soporte al Autocuidado con el objetivo de asistir a los afiliados que tienen sobrepeso u obesidad, promoviendo mejoras en el tipo de alimentación y la actividad física. María Eva fue una de las primeras en integrar el Programa. “En 2014 ingresé y empecé a hacer actividad física, una dieta, controles semanales y estudios de salud muy completos”, contó Gregorutti. Desde ese momento, el cambio en sus hábitos de vida incluye el seguimiento por parte de Evelina Di Nápoli, la atención semanal con Romina Seisdedos, la nutricionista con quien lleva el registro de las comidas y acompaña el proceso de alimentación integral. Además asiste a gimnasia en forma ininterrumpida, hace natación, acuacycle, clases de ritmos latinos con Ivana Brussa a través del Programa Projubileo, y folclore en el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba. “Evelina para mí es alguien muy importante. Ella me llama una semana antes o me manda un mensajito para recordarme que tengo un turno. Empecé acuagym y por primera vez en mi vida hice una actividad física. Nunca lo había hecho”, contó. Cada seis meses se hace controles generales de salud.


Incorporar nuevos hábitos alimenticios abre puertas a otras maneras de pensar lo que comemos. El acento está en el valor nutritivo, la diversidad y la calidad de los alimentos. “Si antes me comía 4 o 5 criollos en el desayuno, pasé a no comer ninguno. Solo unas galletitas o unas tostadas. Aprendí la conducta de comer seis comidas diarias, saber comer, hacer las colaciones que corresponden, comer dietéticos y descremado, frutas. No tenía esos hábitos”, contó María Eva.


María Eva tiene 56 años y es pensionada. A los 33 años quedó viuda con seis hijos. Su madre había fallecido. Hugo Scarcella, su marido, tenía 38 años y trabajaba en el área de mantenimiento de la sede céntrica de la EPEC. “Tuve que remarla sola con mis hijos. Más allá de que está la familia, el apoyo más importante que tuve fue de mi suegra, que en ese momento estaba con nosotros. Fue mi segunda madre. Nunca se me ocurrió pensar en mí. Pasé a segundo, tercer, cuarto plano, hasta que un día vi grandes a mis hijos, me fui a hacer un chequeo y ¡zas!”, dijo.

 

 

Frente a esa situación decidió empezar a cuidarse para estar bien y para poder disfrutar su rol de abuela y madre. María Eva contó que su familia también tuvo una transformación en las costumbres: “Mis hijos me alientan continuamente. Me dicen hacelo, divertite, paseá, conocé. Están muy felices del cambio que vieron en mí. La alimentación para ellos también cambió. Se come mucha fruta y verdura. Tuvieron que acostumbrarse y no les costó. Mi hija Jésica es celíaca así que ella también tiene su dieta. El que quiere comer y darse un gusto sabe que tiene que ir a comprar, que mamá ya no va a ir a comprar”, dijo.

 

Hoy María Eva Gregorutti vive con tres de sus seis hijos y es abuela de siete nietos. A donde vaya va acompañada de una fotografía de cuando pesaba 157 kilogramos. “La obesidad es una enfermedad en la que hay que cuidarse todos los días para no decaer”, dijo Gregorutti.


Bajo y alto riesgo

El Virus del Papiloma Humano (VPH o HPV) es una familia de virus que afecta a hombres y mujeres. Existen alrededor de 100 tipos de VPH, de los cuales 40 afectan a la zona genital y/o anal, y se dividen en dos grandes grupos:

-Los VPH “de bajo riesgo oncogénico”, que generalmente se asocian a las lesiones benignas, como las verrugas y las lesiones de bajo grado.

-Los VPH “de alto riesgo oncogénico” son alrededor de 15, y los más comunes son el 16 y el 18. También pueden producir verrugas, pero se asocian fundamentalmente a las lesiones precancerosas, que son las lesiones que pueden evolucionar lentamente a un cáncer.

El cáncer más frecuente causado por los VPH oncogénicos es el cáncer de cuello de útero en la mujer. Los demás tipos de cánceres relacionados con el VPH (pene, ano) son menos usuales. Los varones tienen la misma capacidad de contagio que una mujer. El virus se transmite por contacto sexual.