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Historia de médico: Alejandro Korn

 

Las múltiples caras del médico filósofo

 

Alejandro Korn fue médico, maestro, reformista, psiquiatra y político. Durante casi 20 años dirigió la colonia psiquiátrica Melchor Romero, que hoy lleva su nombre.

 

Alejandro Korn nació el 3 de mayo de 1860 en San Vicente, provincia de Buenos Aires. Fue el primero de ocho hijos de Carlos Korn, un médico y militar alemán y de María Verana Meyer, una mujer suiza.

Su padre, miembro activo de la masonería, debió huir de su país al ser condenado a muerte por negarse a reprimir una huelga de trabajadores textiles.

 

Sintió la influencia de su padre, quien mantuvo una vida activa en el pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires donde ejerció su profesión de médico, Juez de Paz, y donde actuó solidariamente en las epidemias de cólera, en la construcción del primer molino harinero y en la extensión de las vías del tren.

 

Alejandro Korn tuvo desde joven inquietudes sociales, culturales y deportivas. En 1887 se instaló en la ciudad de Buenos Aires para cursar el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Luego estudió Medicina, carrera de la que se graduó en el año 1882 con la tesis Locura y Crimen.

 

Luego de recorrer algunas localidades del interior, donde se desempeñó como médico rural, se instaló con su mujer, María Villafañe, en la flamante capital de la provincia: La Plata. La pareja tendría siete hijos, pero sobrevivieron solo cuatro.

 

En 1889 fue designado al frente del recién inaugurado Hospital Provincial Melchor Romero, que era novedoso para la época y diseñado por Pedro Bonoit como una verdadera colonia-hospital, al que dirigió hasta 1916. Es considerado el primer hospital de patologías mentales de Latinoamérica.

 

Además fue profesor de Anatomía en el Colegio Nacional de la Plata y docente de filosofía en la Universidad de Buenos Aires.

 

A los 21 años ingresó a la masonería argentina, donde fue nombrado Venerable Maestro de la Logia Germania apenas dos años después.

 

La política no le era ajena. Se integró a la flamante Unión Cívica Radical (UCR) en 1891 y participó de la Revolución de 1893, producto de la cual fue designado intendente de La Plata y derrocado unos días después del fracaso de la asonada. Fue elegido diputado por la UCR y renunció luego en protesta por los casos de corrupción. En 1931 se afilió al Partido Socialista Argentino y en 1934 fue elegido constituyente para reformar la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, pero declinó el cargo enojado por el “fraude patriótico”.

 

Por otro lado, junto a José Ingenieros y Alfredo Palacios lideró en La Plata el movimiento de la Reforma Universitaria que había nacido unos años antes en la ciudad de Córdoba. Algunos investigadores postulan que Korn fue el principal ideólogo de la Reforma Universitaria, que se tradujo en nuevos planes y métodos de estudios, muchos de los cuales comenzaron a aplicarse en el resto del mundo recién a mediados del siglo 20. Korn puso el acento en la necesidad de hacer del estudiante el centro de todo el proceso pedagógico, considerándolo sujeto activo y creador.

 

En 1903 ingresó como consejero y vicerrector de la Universidad de La Plata, cuando ésta era aún provincial y Dardo Rocha era el rector. A partir de entonces fue el profesor titular de la Cátedra de Historia de la Filosofía. A su iniciativa se debió la creación de la Escuela de Obstetricia. En 1919, en plena agitación, el movimiento estudiantil lo llevó a hacerse cargo de la Universidad junto a Carlos Spegazzini y Edelmiro Calvo.

 

En 1906 ingresó como docente a la Universidad de Buenos Aires (UBA), desempeñándose como profesor interino de la cátedra de Historia de la Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras. En 1912 fue elegido consejero de la Facultad, desempeñándose en la función hasta 1918. Luego, en 1921, con el apoyo del movimiento estudiantil reformista fue elegido decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

 

“La Reforma es un proceso dinámico, su propósito es crear un nuevo espíritu universitario, devolver a la Universidad, consciente de su misión y de su dignidad, el prestigio perdido. Al efecto, es imprescindible la intervención de los estudiantes en el gobierno de la Universidad. Ellos y solamente ellos representan el espíritu propulsor, la acción eficiente, capaz de conmover la inercia y de evitar el estancamiento. Sin ellos nada se ha hecho ni nada se habría hecho. La forma en que han de intervenir, es cuestión secundaria; lo importante es que constituyan un poder del cual en adelante no se pueda prescindir”, resumió Korn.

 

Junto a José Ingenieros, Korn es considerado el fundador del pensamiento filosófico argentino. Su pensamiento representó una renovación en el panorama filosófico latinoamericano.

 

Se puede destacar en su biografía, su libro más conocido, La Libertad Creadora, del año 1920. Este es un tema recurrente en su producción filosófica y en esta obra expresó sus puntos e intereses principales. La libertad es el eje principal de su pensamiento, y son parte indispensables de su obra como teorizador y militante. Otras obras suyas fueron Influencias filosóficas en la evolución nacional, de 1919, Esquema Gnoseológico de 1924, El concepto de la ciencia de 1926, Axiología de 1930 y Apuntes Filosóficos del año 1935.

 

“La nueva filosofía ha de libertarnos de la pesadilla del automatismo mecánico y ha de devolvernos la dignidad de nuestra personalidad consciente, libre y dueña de su destino... Si queremos un mundo mejor, lo crearemos... El mismo socialismo ya, más que el socorrido teorema de Marx, invoca la solidaridad, es decir, un sentimiento ético”, escribió.

 

También fue un partícipe y difusor del deporte en Argentina, especialmente de la esgrima. Fue presidente en 1890 del Club Gimnasia y Esgrima. Junto a su comisión obtuvo el permiso para construir el primer campo de deportes del club.

 

Korn murió en la ciudad de La Plata el 9 de octubre de 1936, donde siguió luchando por el pensamiento libre. La localidad de Empalme San Vicente, donde había nacido, lleva hoy su nombre.

 

 

Los cinco sabios del faro cultural

 

La ciudad de La Plata fue concebida desde su origen, en 1882, como un centro de excelencia cultural abierto al mundo y especialmente a América Latina. Desde su notable diseño urbanístico hasta su universidad y el famoso museo de Ciencias Naturales que depende de ella, pasando por sus teatros históricos y su extensa comunidad de estudiantes, profesores e investigadores procedentes de las más diversas regiones y países, La Plata se configuró como un polo educativo y científico, denominado muchas veces como uno de los “faros culturales de América”.

 

Alejandro Korn integró el núcleo duro de ese faro cultural, junto a otros cuatro platenses conocidos como “los cinco sabios”: el poeta Almafuerte, el paleontólogo y antropólogo Florentino Ameghino, el biólogo Carlos Luis Spegazzini y el criminólogo Juan Vucetich.

 

Los cinco sabios tuvieron casi la misma edad: los más “viejos”, Ameghino y Almafuerte, eran de 1854; el más joven, precisamente Korn, era de 1860. Korn fue también el último de los cinco en morir, en 1936; el primero fue Ameghino en 1911.